Día de suerte

(Inspirada en una canción que escuché en el colectivo mientras iba a trabajar)

 Ese día, la suerte estaba de su lado pero ella todavía no sabía.

Ayax, su mascota, estaba deseoso de salir a su paseo diurno, tanto que no le permitió desayunar; la mujer, tomó sus llaves y se aventuró a recorrer las calles del barrio con su guerrero de cuatro patas, mientras pensaba en una bebida de desayuno callejero.

Al entrar al bar por su café, lo vio, estaba escondido detrás de su computadora. No necesitó una lupa para examinarlo con claridad pues su perro había sido como ese trébol de la buena suerte que cumple los deseos más profundos y había corrido hacia él. El hombre lo acariciaba sonriente y con ternura.

Al fin y sin saber, ese era el momento en que ambos encontraban lo que tanto habían anhelado, el complemento que buscaban para recorrer el mundo antes de que acabe su tiempo.

Comentarios