Escribo desde la herida II

 Escribo desde la herida,

porque allí no hay máscaras
ni distancias:
solo la verdad desnuda
que nos iguala.

En esa hondura compartida
la palabra deja de ser mía
para volverse eco,
compañía inesperada
entre quienes se reconocen
en un mismo temblor.

Allí descubro
que la fragilidad no divide,
sino que une,
y que la herida, al ser nombrada,
puede abrir un camino hacia el otro.

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